Desde hace varios años, mis patas me dicen que soy un viejo. No en el sentido de por la edad, sino porque se de la cultura pop antigua en lima. Aun se me a qué hora pasaban los choches en el canal 2, se de bandas “One-Hit-Wonder” de los 90 que pasaban sus videos en Uranio 15, veía “Ronco de Noche”, etc. Cosas así también las apoyan la idea de que me gustan las cosas antiguas, detenidas en el tiempo. Hace un tiempo, fui con unos patas al Daytona Park, actualmente abandonado, quede fascinado por como el tiempo se detuvo en aquel lugar.
Fuimos de noche, para entrar fue fácil y la oscuridad volvía el lugar más aterrador de lo que pude imaginar que algo abandonado podría ser. Bajamos de la camioneta y lo primero que sentí fue que tenía 8 años e iba porque era mi cumpleaños, una emoción que no sentía en muchos años.
Por cada que paso que daba, cada locación me traía recuerdos de mis cumpleaños en aquel lugar, el olor a canchita recién hecha, las maquinitas con mortal kombat, los carros que por 50 céntimos te subías y se movían un rato, el que más me sorprendió ver fue el de Batman forever (película de Tim Burton) seguía intacto y ahí, listo para que alguien lo tome como su tesoro de batalla.
Debo decir que explorar este lugar creo en mí una necesidad de conocer lugares así, que te transporten a otras épocas, en donde el tiempo se detiene y puedes sentir e imaginar como las personas vivieron o disfrutaron de estos, es por eso que me recomendaron ir al Centro Comercial Camino Real. No imagine que al entrar a ese lugar podría haber dos mundos.
Entre y el centro comercial aun esta en uso, tiene aún su estilo ochentero que lo caracterizo, pero es sorpréndete ver como conviven dos tiempos, tiendas cerradas desde hace más de 10 años, junto a otras que no tendrán más de 2 abiertas.
Me dirigí al sótano, en donde comprobé que era cierto todo lo que me decían, letreros de locales antiguos, algunos aún tenían la fecha en donde se registraba en que momento apertura el negocio, otros tenían productos tirados y se veían atreves de las mamparas, transmitiéndome que lo dejaron todo a la “ya que chucha” sin importarles que tenían importante.
De las cosas que me sorprendieron fue ver que un restaurant lo estaba limpiando, lo vi de lejos y prefería seguir registrando el lugar. Los extremos eran cada vez más tétricos, podía ver un par de personas que salían de las oficinas almorzando ahí, parecían que les gustaba el silencio, la soledad, algo más tranquilo. Estos se ubicaban en unos extremos específicos que contaban con un mural de vaqueros, no tengo idea de que habrá significado antes ese mural, supongo que era para niños, al ser caricaturesco.
Decidí subir, un punto importante es que vi un par de tiendas cerradas con unas pinturas que tenían un estilo que yo recuerdo haberlo visto antes, me transmitían a los años 90, bien específicos, retraban la vida urbana de esos años en cuanto a las personas de la entonces clase A. Al subir pude apreciar algo familiar para mí, una tienda hogar. Recuerdo que de niño fui un par de veces y mis papás me compraron un cubre cama de Disney, hasta hace un par de años lo tuve, al ver el local tan vacío, sentí como una parte de mi infancia se había quedado con el recuerdo de ese peculiar logo y que no era lo mismo que cuando entraba y veía la cantidad de cosas y ahí solo veía y sentía el abandono de una época.
Al seguir avanzando veía joyerías con stickers que aceptaban el logo del Banco Continental, la nostalgia era grande en mí. Seguí avanzando hasta llegar a un lugar con mucho ruido, todo lo contrario a como lo sentí en el sótano, era el foodcourt, donde todos almorzaban y se reían. Me puse a pensar en la gente que vi abajo, almorzando solos o con un compañero, ¿acaso sentirán que la soledad de los espacios vacíos los llena más que la armonía de compartir con más personas el almuerzo?
Baje al segundo piso, donde es el ingreso, encontré otro mural, esta vez era del Rey León. Muy colorida e impresionante, sigo pensando el porqué de su ubicación. Decidí dar una última vuelta por el sótano y aventurarme a acercarme al restaurante que estaban limpiando. Al acercarme vi un puesto de Helados “El tigre”, supongo que serán de los 80, no tengo conocimiento de ellos, en el puesto había una gaseosa a medio tomar, cuanto tiempo llevara ahí esa bebida. Me acerque a las personas que limpiaban y pregunte acerca del negocio, me contaron que llevaba 10 años cerrado y fue así porque los dueños eran chinos y fueron deportados, por esto, había dejado insumos, cubiertos, vajilla e botellas en el local sin importarles que fuese de ellos.
Me ofrecieron las cajas de botellas al ser antiguas y por verme que les tome foto, rechace dicha oferta porque no tenía donde dejarlas en mi casa, pero al salir me arrepentí un poco, ¿Cuándo seria la próxima vez que vea una botella de vidrio de Kola inglesa?








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